Terapia Intravenosa (TI) y sus Complicaciones

Terapia Intravenosa

En el día a día de la enfermería, la práctica de la terapia intravenosa es una constante. La administración de medicamentos y otras soluciones parenterales se constituye en una de las mayores responsabilidades del equipo de enfermería, lo que resalta la importancia de que éste sea un procedimiento seguro tanto para el cliente y para el profesional de la salud. Durante la punción venosa, la presencia de material inerte, que va de la piel al sistema vascular, crea una compleja relación entre catéter, hospedador y microorganismos, que puede determinar alteraciones iatrogénicas, abarcando desde cuadro inflamatorio no asociado a infección hasta cuadros graves de septicemia, ya que constituye una puerta abierta entre el medio externo y el medio intravascular.

La complicación más frecuentemente relacionada con la PVP es la flebitis (o tromboflebitis, cuando se combina con la formación de trombo). Hay tres tipos de flebitis: mecánica, química e infecciosa. En la flebitis, las células endoteliales de la pared venosa se vuelven inflamadas y ásperas, debido a la adherencia de neutrófilos, facilitando la progresión del proceso inflamatorio. La flebitis química está directamente relacionada a la infusión de soluciones irritantes, a la dilución de medicamentos o mezclas de drogas incompatibles, a la alta velocidad de infusión o, aún, a la presencia de partículas en la solución. La flebitis mecánica puede provenir del uso de catéter calibroso en vena fina, que causa irritación de la capa interna de la vena.

También la manipulación frecuente del catéter durante la infusión de soluciones puede ocasionarla. En la flebitis bacteriana, la inflamación de la pared venosa interna está asociada a la presencia de microorganismos. Los factores relacionados con la aparición de flebitis bacteriana, incluyen antissepsia inadecuada de la piel, pérdida de integridad del catéter intravenoso periférico (CIP), técnica inadecuada de inserción del catéter y mantenimiento ineficiente. Además de la presencia de los signos y síntomas que caracterizan la flebitis, ésta debe ser evaluada por medio de una escala estandarizada que determine su intensidad en grados. La infiltración y la extravasación también son complicaciones relacionadas con la TI. La infiltración es la administración accidental de una solución o medicamento en un tejido adyacente. La extravasación es similar a la infiltración, sin embargo, la solución administrada inadvertidamente, en este caso, es vesicante o irritante.

Los signos y síntomas de estas dos complicaciones son: edema, incomodidad, dolor, empalidamiento y enfriamiento de la piel local, siendo importante la interrupción inmediata de la infusión, ya que, dependiendo de la sustancia infundida, puede sobrevenir una lesión grave, así como escarificación tisular y, necrosis local. La extravasación se considera la complicación aguda más severa, causando extrema incomodidad y sufrimiento al paciente y exigiendo del enfermero habilidad clínica para diagnosticarlo e intervenir precozmente. El hematoma resulta cuando la sangre se extrae hacia adentro de los tejidos adyacentes al sitio de punción, generalmente creando edema doloroso con sangre infiltrada.

Puede resultar de intento de punción sin éxito, retirada del CIP sin que se haga presión adecuada en el lugar de remoción o uso de torniquete o garrote apretado en local que previamente puncionado. Los signos de un hematoma incluyen equimosis, edema inmediato en el lugar y extravasación de sangre en el sitio de inserción.

En gran parte evitable, la infección del flujo sanguíneo relacionado con el catéter vascular es potencialmente grave y frecuente entre pacientes hospitalizados. El sistema de TI resulta en una potencial ruta de entrada de microorganismos en el sistema vascular, por el rompimiento de los mecanismos de defensa de la piel y, con ello, causar serios problemas cuando penetran y proliferan en la cánula o en el fluido intravascular. El mecanismo más probable de las ICS relacionadas con catéteres venosos periféricos es la colonización del tracto del catéter vascular seguida de formación de biofilm. La colonización puede ocurrir durante la inserción y / o al manipular el catéter para administración de drogas o recolección de sangre.

Si se sospecha de infección relacionada con la perfusión, se deben utilizar técnicas asépticas y observando precauciones estándar, tomar muestras de sangre, de la punta del catéter y del lugar de inserción del acceso y también muestras de la solución infundida (si se sospecha de ésta como fuente de sepsis). Muchos son los factores que pueden potenciar el desarrollo de complicaciones durante la TI. Los factores relacionados con el paciente son de edad inferior a un año o superior 60; mujeres; enfermedades que resultan en pérdida de integridad epitelial, como psoriasis y quemaduras; granulocitopenia; quimioterapia, inmunosupresores; presencia de foco infeccioso a distancia; gravedad de la enfermedad de base; tiempo de hospitalización; y otra.

Los factores inherentes al propio acceso vascular y su manipulación por el equipo de enfermería (tipo y calibre del CIP, lugar de inserción, uso de guantes, higienización de las manos, reparación del local con antissepsia, técnica de inserción, tipo de fijación de la cobertura, uso o no de conectores, tipo de solución para el mantenimiento de la permeabilidad, tiempo de permanencia del catéter y frecuencia de la observación) también son importantes en relación al desarrollo de complicaciones relativas a TI. En la etapa post-punción, como identificación de la punción (número del catéter, fecha y hora de la punción, responsable de la punción), orientación del paciente, cálculo del goteo, dilución y tipo de drogas administradas, también pueden influenciar la manifestación acontecimientos adversos.

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Flebitis

 

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