Insulina y Glucagón: ¿Cómo funcionan en el control de la glucemia?

Insulina y Glucagón

La insulina y el glucagón son dos hormonas producidas por el páncreas, que son fundamentales para la vida y tienen función inversa entre sí.

Dependiendo de la necesidad del organismo, el páncreas secreta ora insulina y el glucagón y así controla de modo natural la glucemia en la sangre.

¿Cuál es el papel de la insulina y del glucagón?

En el caso de la insulina

Cuando comemos, los alimentos se transforman en azúcar (glucosa). Esta glucosa es el principal combustible del cuerpo y, justamente por eso, necesita ser almacenada para momentos de ayuno o falta de comida.

Después de las comidas, la sangre presentará picos glucémicos y, a partir de ahí el páncreas entra en acción.

El páncreas producirá insulina, que es la hormona responsable de transportar la glucosa de la sangre dentro de las células. La insulina lo hace con las células del tejido muscular esquelético, adiposo y hepático.

Mientras todo el cuerpo consume glucosa para mantenerse vivo, el hígado almacena aproximadamente el 1% de ese azúcar dentro de sus células en forma de glucógeno.

De ese modo, la insulina retira el azúcar de la circulación sanguínea y lo lleva dentro de las células del cuerpo y del hígado.

Cuando el páncreas no funciona o funciona de manera deficiente, ocurre la falta o la baja producción de insulina, provocando Diabetes Tipo 1, Diabetes Tipo 2 o Diabetes Gestacional, enfermedades caracterizadas por el exceso de glucosa en la sangre (hiperglicemia).

¿Y el Glucagón? ¿Cuál es su papel?

El glucagón hace el papel inverso de la insulina. Y juntos, insulina y glucagón equilibran y controlan el contenido de azúcar en el organismo.

El glucagón es producido por el páncreas para los momentos de hipoglucemia, es decir, cuando la glucosa presente en las células comienza a caer a niveles en los que falta combustible al cuerpo.

Consulte los números de referencia para el control glucémico:

– Nivel normal de glucosa en sangre: de 70 mg / dL a 100 mg / dL

– Hiperglicemia: por encima de 120 mg / dl => actuación de la insulina

– Hipoglucemia: por debajo de 60 mg / dl => actuación del glucagón

– Diabetes: por encima de 126 mg / dl en ayunas

Como hemos hablado, después de las comidas es normal que haya picos glucémicos, pero si la persona es saludable pronto la insulina trabajará para metabolizar la glucosa y reequilibrar la glucemia en la sangre.

La situación opuesta es justamente la hipoglucemia, que puede ocurrir en ayunos o largos intervalos entre las comidas. Tumbas, debilidad, dolores de cabeza y hasta desmayos son una señal de que falta glucosa para el cerebro.

Los síntomas de hipoglucemia actúan como una señal de alerta para que la persona se alimenta rápidamente. Sin embargo, el cuerpo no puede quedarse parado esperando comida.

Al menor signo de hipoglucemia, inmediatamente el páncreas producirá la hormona glucagón, que a su vez estimula el hígado a transformar el glucógeno almacenado en moléculas de glucosa.

Después de hacer esto, el glucagón carga la glucosa del hígado al torrente sanguíneo y el contenido de azúcar en la sangre se normaliza de nuevo.

Tenga en cuenta que en este proceso, la insulina y el glucagón también ayudan a regular el hambre.

 

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