Entienda sobre la Tuberculosis

Tuberculosis

La tuberculosis (TB) es una enfermedad infecciosa generalmente causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis (MTB), o también conocida como Bacilo de Koch.

La tuberculosis afecta generalmente a los pulmones, aunque puede también afectar a otras partes del cuerpo.

La mayoría de las infecciones no manifiestan síntomas, siendo en estos casos denominada tuberculosis latente.

Cerca del 10% de las infecciones latentes evolucionan hacia la tuberculosis activa.

Si no se trata, la tuberculosis activa causa la muerte a la mitad de las personas infectadas.

¿Cuáles son los síntomas clásicos de la TB?

En la mayoría de los casos, el portador puede no presentar ningún signo o síntoma, pero posteriormente pueden ocurrir fiebre (más comúnmente al atardecer), sudores nocturnos, falta de apetito, adelgazamiento, cansancio fácil y dolores musculares.

Dificultad en la respiración, eliminación de sangre (Hemoptisis) y acumulación de secreción en la pleura pulmonar son características en casos más graves.

¿Cómo se produce la transmisión?

La tuberculosis es transmitida por los bacilos expelidos por un individuo contaminado cuando tos, habla, estornuda o escupe.

La tuberculosis se disemina a través de aerosoles en el aire que se expulsa cuando las personas con tuberculosis infecciosa tose, estornuda.

Los contactos cercanos (personas que tienen contacto frecuente) tienen un alto riesgo de infectarse.

La transmisión ocurre solamente a partir de personas con tuberculosis infecciosa activa (y no de quien tiene la enfermedad latente).

La probabilidad de la transmisión depende del grado de infección de la persona con tuberculosis y de la cantidad expelida, la forma y la duración de la exposición al bacilo, y la virulencia.

La cadena de transmisión puede interrumpirse aislando a los pacientes con la enfermedad activa e iniciando una terapia de tuberculosis eficaz.

La tuberculosis resistente se transmite de la misma forma que las formas sensibles a los medicamentos.

La resistencia primaria se desarrolla en personas infectadas inicialmente con microorganismos resistentes.

La resistencia secundaria (o adquirida) surge cuando la terapia contra la tuberculosis es inadecuada o cuando no se sigue o se interrumpe el régimen de tratamiento prescrito.

¿Cómo se diagnostica?

Una evaluación médica completa para la tuberculosis activa incluye un historial médico, un examen físico, la baciloscopia de esputo, una radiografía del tórax y cultivos microbiológicos.

La prueba tuberculínica (también conocida como prueba tuberculínica o prueba de Mantoux) está indicada para el diagnóstico de la infección latente, pero también auxilia en el diagnóstico de la enfermedad en situaciones especiales, como en el caso de niños con sospechas de tuberculosis. Toda persona con tos por tres semanas o más es llamada sintomática respiratoria (SR) y puede estar con tuberculosis.

¿Cuáles son las prevenciones y el tratamiento?

La inmunización con vacuna BCG da entre el 50% a 80% de resistencia a la enfermedad. En áreas tropicales donde la incidencia de micobacterias atípicas es elevada (la exposición a algunas “micobacterias” no transmisoras de tuberculosis da alguna protección contra la Tuberculosis), la eficacia de BCG es mucho menor. En el Reino Unido, los adolescentes de 15 años normalmente se vacunan durante el período escolar.

El tratamiento para la tuberculosis se realiza con antibióticos orales, como la isoniazida y la rifampicina, que eliminan del organismo a la bacteria que provoca la aparición de la enfermedad. Una vez que la bacteria es muy resistente, es necesario hacer el tratamiento durante unos 6 meses, aunque en algunos casos puede durar entre 18 meses a 2 años hasta alcanzar la curación.

Los casos más fáciles de tratar son los de tuberculosis latente, o sea, cuando la bacteria está en el cuerpo pero se encuentra dormida, no causando síntomas, ni pudiendo ser transmitida. La tuberculosis activa es más difícil de tratar y, por lo tanto, el tratamiento puede tardar más tiempo y puede necesitar más de un antibiótico para alcanzar la curación.

Así, los medicamentos utilizados en el tratamiento varían de acuerdo con la edad del paciente, estado general de salud y el tipo de tuberculosis.

La Tuberculosis y la Precaución por Aerosoles

Pacientes internados bajo sospechosidad o confirmación de Tuberculosis, necesitan estar aislados por precaución de Aerosoles, precisando:

  • Se queda en cuarto privado (o cohorte, que debe ser evitado) que tenga presión de aire negativa en relación a las áreas vecinas; y con filtración con filtros HEPA, y las puertas deben mantenerse cerradas;
  • Debe obtenerse la protección respiratoria con máscara que posea capacidad adecuada de filtración y buena valla lateral, máscara nº 95.
    Y el transporte de los pacientes debe ser limitado, pero si es necesario ellos deben usar máscara (la máscara quirúrgica es suficiente).

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