El Bicarbonato de Sodio y los cuidados de enfermería

Bicarbonato de Sodio

El Bicarbonato de Sodio es un agente alcalinizador, destinado al tratamiento de una condición en la que la sangre presenta un exceso de ácido o una falta de base, acarreando frecuentemente una reducción del pH sanguíneo (pH <7,0), es decir, aumenta la concentración de bicarbonato en el plasma, lo que disminuye la acidez y eleva el pH sanguíneo, lo que revierte a las manifestaciones clínicas de la acidosis (exceso de ácido en los líquidos del cuerpo) y tampona el exceso de concentración del ion hidrógeno. Esta condición puede ocurrir en casos graves de enfermedad renal (en los riñones), diabetes no controlada, insuficiencia circulatoria causada por shock o grave deshidratación, hemorragia, paro cardiaco y acidosis láctica.

También, es indicada en cuadros con necesidad de alcalinización urinaria y en maniobras de resucitación cardiorrespiratoria.

¿Para qué casos no se indica el Bicarbonato de Sodio?

– Hipocalcemia (disminución de la concentración de calcio en la sangre);

– Alcalosis metabólica o respiratoria (aumento del pH de sangre);

– Hipernatremia (aumento de la concentración de sodio en la sangre);

– Hipervolemia (aumento del volumen sanguíneo);

– Pacientes con insuficiencia renal (función perjudicial de los riñones);

– Hipoventilación (reducción de la cantidad de aire en los pulmones).

También es contraindicado para pacientes con pérdida de cloruro por vómito o succión gastrointestinal continua, y en pacientes que utilizan diuréticos, pues puede ocurrir alcalosis hipoclorémica.

En casos de hipocalcemia (disminución de la concentración de calcio en la sangre) la alcalosis puede ocasionar: tetania, hipertensión arterial, convulsiones o insuficiencia cardíaca congestiva, en este caso, la administración de sodio puede ser clínicamente perjudicial.

Cuidados de Enfermería con la Administración de Bicarbonato de Sodio

Se debe monitorear el equilibrio ácido-básico, hidroelectrolítico y niveles de glucemia.

– Cuidado al administrar soluciones parenterales, especialmente las compuestas por iones de sodio, en pacientes que administran corticosteroides o corticotropina.

– La depleción de potasio puede predisponer al paciente a acidosis metabólica y la coexistencia de hipocalcemia (disminución de la concentración de calcio en la sangre) puede ser asociada con espasmo carpopedal, así como el aumento del pH sanguíneo.

– Atentar la utilización de fármacos que pueden ocasionar interacción medicamentosa con el Bicarbonato, pudiendo además cristalizar el medicamento en la vía de acceso, causando obstrucción, pudiendo neutralizar el efecto medicamentoso de ambos y por lo tanto no siendo eficaz.

El tratamiento

– Las soluciones que contengan iones de sodio se deben utilizar con precaución en cardiopatas, en pacientes con la función renal comprometida y en situaciones donde haya edema con retención de sodio.

– En pacientes con función renal disminuida, la administración de soluciones que contienen iones de sodio puede dar lugar a la retención de sodio.

– La administración intravenosa de estas soluciones puede causar sobrecarga de fluidos y / o soluto, resultando en la dilución de la concentración sérica de electrolitos, superhidratación, estado congestivo (edema, congestión visceral y pulmonar) o edema pulmonar.

– La Infiltración extravascular debe evitarse.

Las interacciones medicamentos-medicamentos:

La anfetamina, la dextroanfetamina, la efedrina, la flecainida, la mecamilamina, la metanfetamina, la pseudoefedrina, la quinidina: el bicarbonato de sodio puede disminuir la eliminación de estos medicamentos, y así aumentar su efecto terapéutico.

Clorpropamida, litio, metotrexato, salicilatos, tetraciclinas: el bicarbonato de sodio puede aumentar la eliminación de estos medicamentos y disminuir su efecto terapéutico.

Cetoconazol: el bicarbonato de sodio puede disminuir la disolución del ketoconazol en el tracto gastrointestinal, reduciendo su eficacia.

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