Cálculo renal

Cálculo renal

Los términos cálculo renalnefrolitiasislitiasis renal, urolitiasis y piedra en el riñón se refieren a la formación de un trozo de material sólido compuesto de sales de fosfato y carbonato cálcico o úricas, dentro del riñón a partir de sustancias que están en la orina.

La crisis de cólico renal es uno de los eventos más dolorosos que un paciente puede experimentar durante la vida. El dolor causado por el cálculo renal se describe a menudo como peor que el de un parto, fractura ósea, lesiones por arma de fuego o quemaduras.

Pero, ¿cómo se forman las piedras?

La piedra en el riñón es exactamente lo que el nombre dice, una formación sólida compuesta por minerales que surge dentro de los riñones. Más del 70% de las piedras están compuestas de sales de calcio, como el oxalato de calcio y el fosfato de calcio. También existen cálculos a base de ácido úrico, estruvita (magnesio + amoníaco + fosfato) y cistina.

Entender la formación de las piedras es simple. Imagínese un vaso lleno de agua clara y transparente. Si jugamos un poco de sal, éste se diluirá y hará que el agua sea un poco turbia. Si seguimos jugando sal en el vaso, el agua quedará cada vez menos clara, hasta el punto en que la sal comenzará a precipitarse en el fondo del vaso. La precipitación ocurre cuando el agua queda super saturada con sal, es decir, la cantidad de agua presente ya no es suficiente para diluir la sal.

Este es el principio de la formación de los cálculos. Cuando la cantidad de agua en la orina no es suficiente para disolver todas las sales presentes en la misma, estos retornan a su forma sólida y precipitan en las vías urinarias. Las sales precipitadas en la orina tienden a aglomerarse, formando, con el paso del tiempo, las piedras.

Esta precipitación de las sales presentes en la orina ocurre básicamente por dos motivos: falta de agua para diluir o exceso de sales para ser diluidos.

La mayoría de los casos de cálculo renal se produce por falta de agua para diluir la orina adecuadamente, teniendo como origen la poca ingestión de líquidos. Sin embargo, hay un grupo de pacientes que aún bebiendo bastante agua a lo largo del día sigue formando piedras. Son las personas con alteraciones en la composición natural de la orina, presentando exceso de sales minerales, en general, exceso de calcio. La cantidad de calcio en la orina es tan grande que incluso con una buena ingesta de agua este todavía consigue precipitarse.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Como acabo de explicar, tener suficiente agua en la orina es esencial para prevenir la formación de cálculos. Los pacientes que suelen desarrollar cálculos beben, en promedio, menos de 300 a 500 ml de agua al día cuando se comparan con personas que nunca tuvieron piedra en los riñones. Las personas que viven en países de clima tropical o trabajan en lugares muy cálidos deben procurar mantenerse siempre bien hidratadas para evitar la producción de una orina muy concentrada.

El tipo de líquido ingerido no tiene mucha importancia. Todavía no hay estudios definitivos que puedan afirmar con un 100% de claridad que un tipo de líquido es superior a otro. Algunos trabajos sugieren que además del agua, jugo de naranja, café y tés (incluyendo el famoso té de rompe-piedra) puedan tener algún beneficio. El jugo de pomelo (jamboa o pomelo) parece ser perjudicial, aumentando el riesgo de formación de las piedras. En cuanto a las bebidas alcohólicas, hay controversias, habiendo estudios que indican aumento de la formación de los cálculos y otros que sugieren reducción de la formación, principalmente con el consumo de vino. La vitamina C aumenta la excreción renal de oxalato, y algunos estudios sugieren que su consumo excesivo puede aumentar el riesgo de cálculos renales compuestos de oxalato de calcio.

Las personas que ya han tenido al menos un episodio de cálculo renal o que tienen antecedentes familiares de piedras en el riñón deben orinar al menos 2 litros al día. Como nadie va a recoger la orina todo el día para medir el volumen, una sugerencia es acompañar el color de la orina. Una orina bien diluida tiene olor débil y coloración bien clara, casi transparente. Si su orina está muy amarillenta, esto indica deshidratación.

En relación a la dieta, hay algunos hábitos que pueden aumentar la incidencia de las piedras en los riñones, principalmente si el paciente ya tiene concentraciones de calcio en la orina más altas que la media de la población. Las dietas ricas en sal, las proteínas y los azúcares son factores de riesgo. Curiosamente, a pesar de que la mayoría de los cálculos son compuestos de calcio y aparecen por exceso de calcio en la orina, no hay necesidad de restringir el consumo del mismo en la dieta. La restricción, por lo demás, puede ser perjudicial. Si usted ya está perdiendo el exceso de calcio en la orina y no lo resuelve con la dieta, su organismo va a buscar el calcio que necesita en los huesos, pudiendo llevar a la osteoporosis precoz. El único cuidado debe ser con los suplementos de calcio, ya que el consumo de estos, principalmente cuando en ayunas, parece aumentar el riesgo de la piedra en los riñones.

Otros factores de riesgo para el surgimiento de cálculos son: obesidad, edad mayor de 40 años, hipertensión, gota, diabetes, ser del sexo masculino y aumento de peso muy rápido.

Es importante recordar que existen también los cálculos renales formados por la precipitación de algunas drogas en los riñones. Varias medicaciones pueden tener como efecto colateral la formación de piedra. Los más comunes incluyen: indinavir, atazanavir, guaifenesina, triantereno, silicato y drogas a base de sulfa, como sulfasalazina y sulfadiazina.

Entendiendo los Síntomas

Muchos pacientes poseen piedras en sus riñones y no presentan ningún síntoma. Si la piedra se forma dentro del riñón y se detiene dentro del mismo, el paciente puede quedar años asintomático. Muchas personas descubren el cálculo renal por casualidad, durante un examen de imagen abdominal, como ultrasonido o tomografía computarizada, solicitados por cualquier otro motivo.

Las piedras muy pequeñas, menores de 3 milímetros (0,3 centímetros), pueden recorrer todo el sistema urinario y ser eliminadas en la orina sin provocar mayores síntomas. El paciente empieza a orinar y de repente nota que cayó una pedita en el inodoro.

El síntoma clásico del cálculo renal, llamado cólico renal, surge cuando una piedra de al menos 4 mm (0,4 cm) queda impactada en algún punto del uréter (tubo que lleva la orina del riñón a la vejiga), causando obstrucción y dilatación sistema urinario.

El cólico renal es habitualmente un dolor de espalda lumbar, que suele ser el peor dolor que el paciente ha tenido en la vida. El cólico renal deja al paciente inquieto, moviéndose todo el tiempo, buscando en vano una posición que le proporcione alivio. A diferencia de los dolores de la columna, que mejoran con reposo y empeoran al movimiento, el cólico renal duele intensamente, no importa lo que el paciente haga. A veces, el dolor es tan intenso que viene acompañado de náuseas y vómitos. La sangre en la orina es frecuente y ocurre por lesión directa del cálculo en el uréter.

El cólico renal suele tener tres fases:

1- El dolor se inicia súbitamente y alcanza su pico de intensidad en más o menos 1 o 2 horas.
2- Después de alcanzar su ápice, el dolor del cólico renal permanece así por más de 1 a 4 horas, en promedio, dejando al paciente “enloquecido” de dolor.
3- El dolor comienza a aliviar espontáneamente ya lo largo de otras 2 horas tiende a desaparecer.

En algunos desafortunados, el proceso todo llega a durar más de 12 horas, si el mismo no busca atención médica.

Si la piedra se ve afectada en la mitad inferior del uréter, el cólico renal puede irradiar a la pierna, labios o testículos. También es posible que la piedra consiga atravesar todo el ureter, quedando impactada solamente en la uretra, que es el punto de menor diámetro del sistema urinario. En este caso el dolor ocurre en la región pélvica y viene acompañada de ardor al orinar y sangrado. Muchas veces el paciente logra reconocer que hay una piedra en su uretra, en la inminencia de salir.

¿Cómo tratar?

Generalmente, piedras menores de 0,5 cm suelen salir espontáneamente por la orina. Las que miden entre 0,5 y 0,9 cm tienen dificultad para ser expulsadas. Pueden incluso salir, pero cuestan mucho. Cálculos mayores que 1,0 cm son demasiado grandes y no pasan por el sistema urinario, siendo necesaria una intervención médica para eliminarlos.

Estos cálculos grandes pueden quedar impactados en el ureter, provocando una obstrucción al drenaje de la orina y consecuente dilatación del riñón, la cual damos el nombre de hidronefrosis. La orina no puede sobrepasar la obstrucción y acaba quedando retenida dentro del riñón. Las hidronefrosas graves deben corregirse cuanto antes, ya que cuanto mayor sea el tiempo de obstrucción, mayores serán las posibilidades de lesiones irreversibles del riñón obstruido.

Para facilitar la eliminación de cálculos de menos de 1,0 cm, se pueden utilizar medias como la tamsulosina o la nifedipina durante 4 semanas.

Algunos cuidados de enfermería con pacientes en urolitiasis en tratamiento hospitalario

En el hospital

  • Comprobar señales vitales, incluso temperatura;
  • Realizar cambio de curativo según prescripción médica si es necesario;
  • Administrar medicamentos según prescripción médica;
  • Control del balance hídrico del paciente.

En casa

  • Se alienta al paciente a mantener una dieta equilibrada y equilibrada para evitar la reaparición de nuevos cálculos;
  • Ingerir de 2000 a 3000 ml de líquidos, deseable una eliminación de 2000 ml de orina en 24 horas, porque el cálculo se forma con más facilidad en orina concentrada;
  • Evitar el aumento súbito de la temperatura, ya que puede causar una caída en el volumen urinario;
  • Evitar actividades que producen sudoración excesiva pueden llevar a la deshidratación temporal;
  • Se deben ingerir líquidos lo suficiente la noche para que la orina no quede muy concentrada;
  • Se deben realizar exámenes de orina cada dos meses en el primer año;
  • Infecciones del tracto urinario deben ser tratadas rigurosamente;
  • Alentar siempre la movilidad del paciente y disminuir la ingestión excesiva de vitaminas principalmente la vitamina D.

Prevención de cálculos renales: alimentos a ser limitados o evitados

Las mayorías de los cálculos se componen de calcio, fosforo y oxalato.

  • Vitamina D – los alimentos enriquecidos deben ser evitados porque la vitamina D aumenta la reabsorción de calcio en el organismo.
  • La sal de mesa y los alimentos ricos en sodio deben ser reducidos, porque el sodio compite con el calcio en la reabsorción por los riñones.
  • Los alimentos listados abajo deben ser evitados:

 – Productos lácteos: todos los quesos (excepto el ricota y requesón); leche y derivados (cuando más de ½ taza al día), crema de leche;

– Carne, pescado, ave: miolo, corazón, hígado, riñón, ternera, sardinas, oveja de pescado, caza (faisán, conejo, venado, gallo silvestre);

– Vegetales: rama de la remolacha, remolacha, acelga, col, mostaza, espinaca, nabo, frijoles secos, guisantes, lentejas, soja, apio, achicoria;

– Frutas: ruibarbo, cerezas, higo, grosellas y uvas;

– Panes, cerales, pastas: panes integrales, cereal matinal, galleta, arroz blanco y panes a base de arroz integral, todos los cereales secos (excepto matinales a base de maíz, arroz y crocantes);

– Bebidas: té, chocolate, bebidas carbonatadas, chope, todas las bebidas lácteas;

– Miscelánea: mantequilla de maní, chocolate, sopa hecha con leche, cremas, postres hechos con leche y derivados (incluyendo pasteles, galletas, pasteles).

 

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